Bongo (Tragelaphus eurycerus)

Los bongos son antílopes grandes, fáciles de distinguir, con cuernos gruesos en forma de espiral. Tienen pelaje castaño oscuro con rayas blancas a lo largo de sus cuerpos.

Hay dos subespecies diferentes de bongos, el bongo de las tierras bajas o del oeste, y el bongo de la montaña o del este. La subespecie de las tierras bajas está Casi Amenazada y la subespecie de las montañas está En Peligro Crítico. Siga leyendo para aprender sobre el bongo.

Descripción del bongo

Los bongos tienen una capa distintiva de color marrón rojizo con rayas blancas brillantes. En un entorno boscoso, sus rayas proporcionan un camuflaje perfecto al imitar la luz que se filtra a través de las ramas de los árboles. Son una de las especies de antílopes más grandes y son capaces de medir más de 10 pies de altura en la cabeza. De hecho, son los terceros miembros más grandes de su familia (Bovidae) detrás de los elands comunes y mayores.

Datos interesantes sobre el Bongo

La actividad humana amenaza a estos antílopes. Los expertos estiman que quedan menos de 100 bongos de montaña en estado salvaje. Obtenga más información sobre estas criaturas únicas a continuación.

  • Sin olor: los bongos son únicos porque son una de las pocas especies de antílopes sin glándulas odoríferas. Por lo general, los animales usan glándulas odoríferas para encontrar a otros miembros de su especie.
  • Rituales– Las hembras utilizarán repetidamente los mismos lugares de parto, año tras año. Regresan a las mismas áreas para dar a luz, probablemente porque han demostrado estar más a salvo de los depredadores en estos lugares. Luego, las madres dejan que sus crías se escondan en esta área mientras se alimentan.
  • Casco funcional: si bien sus cuernos son útiles en la batalla, en realidad cumplen otra función. Los científicos creen que los cuernos ayudan a despejar la maleza en los bosques densos mientras los animales huyen. Los cuernos giran hacia atrás para ayudar a empujar las ramas hacia abajo y hacia afuera al caminar.
  • Dualidad– Por su útil función de doble propósito, es ventajoso que ambos sexos tengan cuernos. En muchas especies de antílopes estrechamente relacionadas, solo los machos tienen cuernos. En los bongos, sin embargo, tanto los machos como las hembras tienen cuernos.

Hábitat del bongo

Esta especie solo puede sobrevivir en una gama bastante pequeña de hábitats. Su pelaje se mezcla con bosques densos, y su elección de hábitat refleja esto. Prefieren exuberantes selvas tropicales de altitudes de hasta 13,000 pies. También prosperan en bosques levemente perturbados donde hay porciones de vegetación de bajo nivel en el borde del bosque. Estos hábitats se producen a partir del intenso ramoneo de elefantes, las inundaciones y los incendios.

Distribución del bongo

El bongo vive en partes de África central y occidental. Tiene poblaciones claramente aisladas basadas en la pérdida de hábitat. Algunas poblaciones existen en Kenia, Camerún, Sudán del Sur, República Centroafricana, Sierra Leona, República del Congo, Liberia, Costa de Marfil, Guinea, Guinea Ecuatorial, Ghana y Gabón.

Dieta del bongo

Los bongos son navegadores, lo que significa que se alimentan principalmente de ramas, arbustos y hojas, en lugar de pastos. También visitan las salinas con bastante regularidad para aumentar su ingesta de minerales, un comportamiento que también comparten con los okapi. Otra similitud con el okapi es su lengua larga y prensil. Usan esta lengua larga para agarrar y recuperar frutas, raíces, hojas, cortezas, enredaderas, pastos y arbustos.

Bongo e interacción humana

Incluso las subespecies de bongos no amenazadas reciben presión de la actividad humana. Son intensamente cazados y la caza furtiva plantea un grave problema para las poblaciones. Las trampas y los perros se usan comúnmente para cazar bongos y son muy susceptibles a ambos métodos. La deforestación también pone en peligro a estos antílopes, ya que requieren una vegetación densa para esconderse de los depredadores.

Domesticación

Esta especie no ha sido domesticada de ninguna manera.

¿La Bongo es una buena mascota

En la mayoría de los lugares, es ilegal tener un bongo como mascota. Especialmente con la subespecie de montaña, estas criaturas amenazadas son importantes para la supervivencia de la especie, y tener una como mascota reduciría el acervo genético.

Cuidado del bongó

En un entorno zoológico, la cría en cautiverio de bongos es increíblemente importante. Los científicos pueden comparar la genética de los individuos para decidir qué pares son los más diversos genéticamente. Básicamente, debido a que quedan tan pocos bongos de montaña, es importante criar los individuos que están menos relacionados.

Para producir descendencia saludable, estos antílopes deben ser felices y saludables. Los cuidadores del zoológico les brindan recintos densamente vegetados que brindan muchos escondites. Además, también se les proporciona una dieta variada que replica lo más fielmente posible los nutrientes que comerían en la naturaleza.

Comportamiento del bongo

Los bongos son criaturas solitarias y reservadas. Los machos adultos tendrán pequeños rebaños de hembras durante la temporada de reproducción y son solitarios el resto del año. Las hembras permanecerán en pequeños grupos, generalmente con entre seis y ocho animales. Son más activos durante la noche, pero también exhiben un comportamiento crepuscular, donde están activos al anochecer y al amanecer.

Reproducción del Bongo

Las hembras se reproducen con el macho más grande y fuerte, que lucha por el control de su pequeña manada. Después del apareamiento, tienen un período de gestación de unos nueve meses. Las hembras se trasladan a lugares de nacimiento específicos para dar a luz a un solo bebé, llamado cría. La cría tarda seis meses en destetarse de la leche materna y no alcanzará la madurez sexual hasta alrededor de los dos años de edad.

Creencias, supersticiones y fobias sobre el bongo

Varios pueblos nativos creían que el contacto con un bongo podía causar graves complicaciones médicas. Creían que comer carne de bongo, así como atrapar o manipular bongos, causaba espasmos. Esto dio como resultado una menor caza de bongos y, por lo tanto, un menor agotamiento de la población. Lamentablemente, hoy en día los nativos no creen en estos tabúes y la caza de estos antílopes ha aumentado.

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